Después de casi un mes de vacaciones, la Fórmula 1 regresa a la competición este fin de semana con el Gran Premio de Bélgica. Durante el parón, las fábricas de los equipos han permanecido cerradas y no se ha llevado a cabo ninguna actividad. Los pilotos, por su parte, han aprovechado para pasar tiempo con sus familias y amigos o para realizar alguna escapada en buena compañía. Pero las vacaciones ya han terminado, y la temporada 2014 sigue su curso con la duodécima prueba de este Mundial.
El circuito de Spa-Francorchamps acoge en Bélgica una de las carreras favorita de muchos pilotos. Curvas rápidas, cambios de elevación, secciones fluidas y meteorología impredecible. Esta podría ser una buena descripción de las características que ofrece el mítico trazado. Al componerse de varias largas rectas, la eficiencia y potencia del motor serán piezas claves durante este Gran Premio, por lo que Mercedes puede que vuelva a dominar en tierras belgas.
Tras el Gran Premio de Hungría, cita previa a las vacaciones, Red Bull daba un pequeño paso adelante al conseguir la segunda victoria de la temporada gracias a Daniel Ricciardo. Los de Milton Keynes resurgieron justo antes del parón veraniego para dejar claro que, dejando de lado la potencia del motor, son una fuerza competente. No obstante, Mercedes sigue estando al frente en casi todos los ámbitos: los dos coches plateados volvieron a sumar puntos y afianzaron más la primera plaza de ambos mundiales. Aún así, en Budapest se volvió a ver que las Flechas Plateadas no son invencibles, y que los rivales pueden aprovechar las ocasiones en las que los de Brackley sufran más de la cuenta.
Por otro lado, Ferrari también dio un paso adelante, ya que logró su segundo podio del año gracias al segundo puesto de Fernando Alonso. La Scuderia recuperó la tercera plaza en la clasificación de constructores y demostró que aún puede conseguir cosas importantes esta temporada. En la zona media, la pelea entre McLaren y Force India sigue más viva que nunca, ya que solamente un punto separa a ambas escuderías en la tabla general. Respecto a Lotus, los de Enstone confían en las características de Spa para poder volver a la senda de los puntos, un camino que hace mucho tiempo que perdieron en está temporada.
Por la zona trasera de la parrilla siguen más o menos igual que hace algunas semanas. Marussia sigue estando por delante de sus rivales directos y realizando buenas actuaciones en los Grandes Premios. Sin embargo, hay que destacar, la pequeña mejora que ha experimentado Caterham tras el cambio de propietarios. Si bien no han logrado acercarse a los puntos ni batir a Marussia, los de Leafield se han mostrado más competitivos en rendimiento.
Circuito Spa-Francorchamps:
Spa-Francorchamps es un circuito que combina perfectamente la técnica y la pericia en el pilotaje del monoplaza. Su trazado es fluido y alterna una zona rápida con una parte muy revirada y compleja. Chicanes, curvas rápidas y dos fuertes horquillas combinadas con largas curvas otorgan a este circuito todos los ingredientes para el espectáculo. Los monoplazas deben equilibrarse con una carga aerodinámica media-baja que aligere suficientemente el vehículo para aprovechar al máximo los muchos tramos rápidos del Gran Premio.
En Spa se llega a la primera curva a algo más de 285 km/h. La horquilla La Source requiere una fuerte frenada y una rápida reducción del régimen de marchas hasta poner el vehículo a 60 km/h, en primera. El giro de esta primera curva, de casi 180º, resulta espectacular en la vuelta de salida. A continuación, se acelera hasta poner el monoplaza a 130 km/h, antes de frenar para entrar en una curva técnica muy dificultosa. Eau Rouge es una curva bastante rápida, en la que se debe entrar a 280 km/h. Se podría atacar a menor velocidad, pero la aceleración en este punto es muy importante, tras pasar las curvas Radillon, la subida de Les Combes, donde se llega a una velocidad punta en torno a 330 km/h, antes de clavar el freno para entrar en la chicane. Se reduce entonces a tercera, y oscilando entre los 120 km/h y los 140 km/h, se realizan los subvirajes de esta. Al salir de esta chicane por la curva Malmedy, una recta corta permite acelerar hasta poner el coche en quinta, para llegar a 260 km/h a Rivage, una larga curva hacia la derecha que exige un buen posicionamiento a la entrada.
Después de salir de la horquilla, se encuentra una curva rápida hacia la izquierda, que se traza en tercera para tomar una recta que permite recuperar velocidad. Se llega a la siguiente curva en sexta, reduciendo para tomarla en cuarta y acelerando hasta los 300 km/h para tomar la recta que conduce a Fagnes, una chicane que se ataca en dos partes. La primera se traza en tercera, a 130 km/h, y la segunda se pasa a 160 km/h. A partir de ahí se acelera hasta los 225 km/h, en cuarta, para realizar un nuevo viraje en Stavelot hacia la derecha. Se sale de este punto acelerando para dirigirse hacia la curva Blanchimont. El tramo de recta permite acelerar al máximo el coche para entrar en la curva a unos 300 km/h. Esta es una curva muy rápida que va seguida de la mítica Bus Stop, una chicane muy lenta en la que es fácil pasarse de frenada. El coche debe reducir drásticamente hasta segunda para trazar la primera parte de la chicane a 90 km/h. Después se encuentra por fin la línea de meta.
Zonas de DRS:
La FIA estableció en 2013 dos zonas de DRS por primera vez desde que se estrenase el sistema. Este año ha decidido mantener las dos zonas, viendo lo bien que funcionaron la temporada pasada. La primera zona de detección estará ubicada 240 metros antes de Eau Rouge, pudiéndose activar el DRS después del Raidillion, en la recta de Kemmel. Fue, probablemente, el punto donde se vieron más adelantamientos en la última carrera celebrada en Bélgica. La segunda zona de detección estará situada 160 metros antes de la chicane del Bus Stop y se podrá activar el sistema en la recta de meta.
Neumáticos:
Pirelli llevará a Bélgica los compuestos blando y medio, marcados por letras amarillas y blancas, respectivamente. A pesar de que en Spa suele haber mucha degradación, no se esperan temperaturas muy altas, por lo que no existe tal problema. Los neumáticos deben soportar múltiples cargas de energía. Además, la estrategia será un factor clave. Los equipos deberán adaptarse muy rápido a todas las condiciones. Al ser el circuito más largo del calendario es fundamental entrar a hacer los pit stop en el momento clave, porque si no habrás perdido un tiempo muy importante de cara al resultado final.
Previsión del tiempo:
En Spa el tiempo siempre es imprevisible. Como el circuito es tan largo, puedes encontrarte diversas condiciones climatológicas según el punto en el que estés. Tan pronto puede llover en la recta principal, como lucir el sol en la parte trasera del trazado. Este fin de semana podría llover, lo que animaría aún más la primera carrera después del parón. El viernes se esperan unas temperaturas que ronden entre los 9ºC y los 15ºC, con una probabilidad de lluvia del 15% a la hora de los primeros entrenamientos libres y un 21% en los segundos. El sábado bajarán las temperaturas y se situarán entre los 9ºC y los 11ºC, con un 58% de probabilidad de lluvia a la hora de la Clasificación. El domingo, día de la carrera. Las temperaturas oscilarán entre los 8ºC y los 14ºC, con un 58% de probabilidad de lluvia.
Carlos @Motores_F1.
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