8 de julio de 2014

Neymar, el joven crack sin Mundial.



Un chico de diecisiete años que parecía tener ruedas en los pies contra el West profesionalmente. Neymar, es una de esas personas bendecidas por los cielos, que hace las delicias, hace el amor, todo desde el primer toque. El engaño de los dioses, una obra maestra en la refinación de como él pasa el balón a sus compañeros de equipo, un cuadro de Pablo Picasso de como derrotar a tus oponentes. Entonces llegó el primer título en el campeonato Paulista de 2010. Ese mismo año también se alzó con la copa de la Liga.

Comenzó un matrimonio con los fans brasileños, superando las barreras del Santos , un sueño de un niño, que se veía desde lejos, ser campeón del mundo con Brasil
 
El chico de oro, con catorce años, ya conquistó al Real Madrid, que se negó a pagar 1.000.000 dólares en el momento y lo vio pasar al Barcelona, su máximo rival en 2013, por unos 95 millones de euros (57 millones reportados oficialmente).
 
Todos los sueños realizados, millonario, jugando al fútbol y al lado de su ídolo, Messi.
 
 
En 2014, puede llegar su mayor sueño: ganar la Copa del Mundo en Brasil. No obstante, su sueño se hace más pequeño, desaparece en una rodilla del vicioso de Zúñiga al igual que las vértebras de la columna de oro chico. Termina así la Copa de Neymar, Los dioses del balón se perderán a su enviado.
 
Su sueño continuará como fan, junto a los doscientos millones de brasileños frente al reto de la poderosa Alemania de Müller.
 
Marcelo Antunes @Lunatico_2014